Game Plan
PART I
"Two minutes warning."
Otoño 1995
Era una noche fresca, parecía que iba a llover en cualquier momento así que el coach nos pidió que nos reuniéramos todos antes de terminar la práctica.
Sabía de lo que iba a hablar y le pedí si me permitía hablar antes.
Todos seguía comentando las jugadas, algunos me veían de reojo y hablaban entre ellos. A gritos y mentadas de madre los calló y les pidió "rodilla al suelo" ya en silencio todos adoptaron la posición de descanso.
Camine al centro del huddle, me quite el casco, gire para mirar a todos:
- Les quito un momento, el coach me permitió decir algo;
Quiero pedirles a todos una disculpa por lo que sucedió hoy.
Amo el football y mi actitud en el entrenamiento es una falta de respeto a ustedes, al equipo, a lo que al juego representa, además de ser una vergüenza para mi.
Jamás en mis 15 años jugando había perdido el control, no es lo que me enseñaron, no es la filosofía de este juego y solo me resta agradecerles la oportunidad de haber podido jugar un día más.
A partir de este momento me retiro.
Gracias.-
Me di la media vuelta y me aleje.
Escuche murmullos que cada vez subían de tono, y unas voces cercanas a mis espaldas, un jugador y el coach.
- Espera Mauricio, no es necesario que lo tomes tan drástico, a todos nos pasa, no es necesaria esa decisión- me dice el coach.
- Si brother no te vayas, fue culpa de los dos, yo me pase de rosca y te provoque- dijo el jugador.
Me detuve y mientras se acercaban desabrochaba las hombreras y el soporte de la columna.
-Coach, tal vez le haya pasado a otros pero a mi no.
Esto que sucedió hoy no es lo que el football significa para mi y brother, tu estabas haciendo tu trabajo, el que dió el primer golpe y perdió el control fui yo, y eso significa para mi que es tiempo de retirarme.
De verdad muchas gracias por todo.-
Esa noche, terminó la relación más larga que he tenido.
Nos vimos cada día por quince años, al menos dos horas diarias, y me maltrataba, me daba felicidad, que me exigía y a veces no entendía que quería, me enseñó de disciplina, compañerismo, trabajo en equipo, que siempre tendría una familia elegida por mi, una hermandad forjada en esfuerzo diario, sudor, dolor, sangre y satisfacción.
En las noches, adolorido, cansado y a veces herido llegaba a casa, después de un baño dormía pensando que mañana continuaría la historia, mañana ya no.
Comentarios
Publicar un comentario